La fotografía gastronómica se volvió un boom en las redes sociales, especialmente en Instagram y Facebook. En las redes abundan capturas de apetitosos platos.

Las fotos de comida forman parte hoy en día de un importante nicho que sigue creciendo. Lo interesante es que si quieres lograr tomar fotos de recetas deliciosas, no necesariamente tienes que ser un profesional en la materia.

Después de seguir los tips que te daremos en este artículo, te convertirás en todo un experto o experta en fotografiar recetas. Sigue cada uno de los consejos y verás cómo subir fotos en Instagram de tus comidas generará una gran aceptación por parte de tus seguidores y lograrás captar nuevos.

El centro de atención

En el momento que tomes la foto, procura lograr un buen encuadre, que tu plato sea lo que más llame la atención y que su entorno no esté muy cargado de elementos, ¡recuerda siempre que menos es más!

Colores

Cuanto más vivos sean los tonos de tu foto, más miradas captará. Esto transmite la sensación de una comida de calidad y le suma muchos puntos a la imagen. Imagina recetas con pimentón y el rojo allí, siendo el protagonista, ¡si te lo propones puedes hacer de tu captura toda una obra de arte!

Limpieza

En la fotografía gastronómica no está bien visto cuando un plato no está limpio, es decir, cuando todos los sectores donde no reposan sus ingredientes no se muestran pulcros, y tienen un detalle que pueda distraer la mirada. Procura que estén perfectamente limpios en el momento de tomar la foto.

Iluminación

Siempre es recomendable la luz del día para tomar fotos de comida. Nunca utilices el flash de tu móvil, genera una gama de colores irreal. Si el sitio donde quieres tomar las fotos no tiene buena iluminación natural, utiliza un flash externo o una buena lámpara, aunque no es lo más recomendable. Siempre el resultado final quedará mejor con luz natural.

El mejor ángulo

Debes encontrar el ángulo ideal para el plato que quieres presentar. Por ejemplo, si el plato es plano, lo más recomendable es tomar una foto desde arriba. Si por el contrario se trata de un plato alto, lo aconsejable es bajar el ángulo para que se luzca lo que tiene dentro. Aquí es donde la creatividad debe aparecer para que el resultado final capte todas las miradas.

Buen pulso

Mantén el móvil lo más quieto posible en el momento de tomar la foto, para evitar que la imagen quede borrosa a causa del movimiento involuntario.

La temperatura

La temperatura puede cambiar la apariencia del plato. Si por ejemplo es un día de mucho calor y tomas la foto al aire libre, un plato de ensalada con verduras frescas puede estropearse y el lente lo capta todo. Un buen tip para una situación así es colocar una base de hielo para mantener el frío del plato o añadirle limón a los ingredientes, que impide la oxidación de estos alimentos.

Bebidas frías

Siempre ver una foto donde una bebida se muestra bien fría despierta el deseo de querer tomarla. Para lograr este efecto sin utilizar hielo que nos limita un poco el tiempo, se le puede colocar al vaso o la botella agua con un pulverizador.

Lo cierto es que una buena fotografía gastronómica se logra cuando lo que se presenta resulta irresistible, ¡tanto que hace la boca agua de solo verla y dan ganas de probar ese plato ya! Llegar a esto no es difícil, pero debe encontrarse el ambiente, los tonos y los ángulos ideales para cumplir el objetivo.